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Personalidad psicopática y disposición al crimen.

Actualmente se estima que, de la población general, el 1-2% de los individuos son psicópatas. Sin embargo, dentro de las prisiones, este porcentaje aumenta notablemente. En el entorno penitenciario las cifras ascienden hasta un 15-25%.

Esta nada despreciable diferencia en las cifras puede responder a varias explicaciones: las más conservadoras aluden a un sobrediagnóstico del trastorno entre los reclusos, pudiendo confundirse con los individuos que presentan Trastorno Antisocial de la Personalidad (70-80% de la población reclusa). Ambas tipologías son similares, con una diferencia fundamental; los individuos con TAP sí presentan una actitud de lealtad al grupo en el que se integran, caracterizado – dicho grupo- por la asunción de una subcultura delictiva. Otra explicación establece que las características de la personalidad de los psicópatas los predispone a involucrarse en diversos tipos de conductas criminales con mayor facilidad -con menos restricciones- que los individuos no psicopáticos.

Si bien es cierto que ambas explicaciones no son excluyentes, es necesario una mayor aproximación científica para abordar las características de estos individuos y, cómo éstas, pueden predisponerles a la actividad delictiva y convertir este trastorno en un factor de vulnerabilidad de primer orden.

Ahora bien, cabe aclarar que no todos los criminales son psicópatas ni todos los psicópatas son criminales. La psicopatía no constituye la teoría unificada del crimen. No se debe aceptar la idea generalizada de que éstos son unos criminales en potencia/natos/atávicos. Sí que son responsables de una gran cantidad de delitos violentos pero, solo por ello, no debe asociarse la criminalidad con la psicopatía.

Se ha demostrado científicamente que existe una íntima relación conceptual entre la violencia y este trastorno, ya que muchas características que son necesarias para la inhibición de la conducta violenta y antisocial -empatía, capacidad de establecer vínculos profundos, miedo al castigo y sentimiento de culpa- se encuentran disminuidas o simplemente ausentes, en los psicópatas. La violencia y la agresividad están presentes en el comportamiento psicopático. Pero, contrario a lo que pudiera parecer, los individuos psicópatas suelen emplear estas estrategias como último recurso cuando el encanto superficial, la manipulación, las amenazas y la intimidación no les resulta efectivas para lograr sus propósitos. Son grandes manipuladores que primero trabajan la ambición del otro y, después, lo engañan.

El ciclo psicopático de la manipulación está repleto de una retaíla de mentiras que utiliza como herramienta de trabajo, lo llevan a desvirtuar la verdad con el objeto de conseguir algo para sí mismo. Por ello, la conducta criminal no es única opción para conseguir aquello que requiere en su provecho. Por consiguiente, podemos encontrar aquellos psicópatas que se encuentran integrados, es decir, que no tienen relación con la justicia ni cometen actos delictivos, y los criminales.

Los psicópatas integrados presentan estructuralmente el trastorno idéntico al psicópata criminal, pero no cometen grandes crímenes ni tienen una conducta que se pueda catalogar como delictiva. La mayoría están integrados totalmente en la sociedad, y no son detectados (Paz Velasco de la Fuente). Estos apenas tienen relación con la ley.

Sin embargo, los psicópatas criminales, sí presentan relación con la justicia.

Pero ¿Qué lleva a un psicópata a cometer un delito?

Como ya ha sido mencionado, muchas de las características que son importantes para la inhibición de la conducta violenta están disminuidas en los psicópatas. Las tres características que, según Suárez Montes, caracterizan al psicópata son: asocialidad, falta de fijación afectiva y actitud de necesidades egoístas incapaces de controlar.

Por lo que respecta a la asocialidad, el psicópata tiene la capacidad de comprender las normas sociales, pero no de asumirlas como propias (en su fuero interno). Por consiguiente, ve las normas como meros obstáculos que se interponen en la consecución de su ambición. Es capaz de desarrollar sus propias normas y «valores» que son los únicos a los que responde.

La falta de fijación afectiva, la ausencia de relaciones personales profundas y de las capacidades de ponerse en el lugar del otro, y entender aquello que le afecta, implica una mayor predisposición a la vulneración de dichas normas sobre todo en la consecución de su fin último; cubrir sus necesidades egoístas, a la mayor brevedad posible.

La interacción de la circunstancias ambientales con su propia ambición personal es fácil que desemboque en conflictos o futuras disposiciones a la actividad delictiva. Cuanto menor sea su adaptación a las normas sociales, mayor será su peligrosidad como la probabilidad de llevar a cabo actividades criminales (ART_ Psicopatía, violencia y criminalidad)

Ahora bien, ¿Cómo afecta cada uno de los rasgos que determinan la personalidad del psicópata a la posibilidad de la futura comisión de conductas delictivas?

  1. En la esfera cognitiva, siguiendo la clasificación de Hare, encuentran limitaciones en los esquemas mentales (creencias que utilizan los individuos para interpretar a los demás y sus circunstancias). Los desajustes en este área están relacionados con:
  • Una visión egocéntrica del mundo: prima sus intereses frente a los de los demás. Esto los predispone a la vulneración de los derechos de sus congéneres.
  • Sensación grandiosa de auto valía: planteamiento de metas ilimitadas, demanda y percepción de admiración irreal por parte de los otros y autopercepción de inmunidad (omnipotencia). Las percepciones de grandiosidad impiden una retroalimentación adecuada de su conducta respondiendo de forma negativa a las críticas. Los predispone a realizar una valoración errónea de la realidad (de los factores de riesgo) lo que aumenta su probabilidad de fracaso conductual.
  • Percepción hostil y amenazante del medio, patrón de desconfianza y suspicacia hacia los demás, que los lleva a interpretaciones maliciosas y a relaciones interpersonales desajustadas de corte hostil sin justificación. Cabe diferenciar si es un verdadero rasgo de su personalidad o una estrategia justificadora de su conducta antisocial o ambas.

2. La esfera afectiva: encargada de regular la respuesta emocional ante los estímulos del medio (heredo-biológica). Dos grandes áreas de desajuste: disfunciones en el procesamiento de la información emocional y limitaciones severas para ser condicionados por el castigo.

  • Inadecuado manejo de la ira: pueden darse dos expresiones de la ira. Sincera (visceral): hipersensibilidad a la crítica o baja tolerancia a la frustración. Son de aparición súbita y de una intensidad desproporcionada. Fingida (instrumental): como táctica de control, intimidación y sometimiento. Su nivel de activación psicofisiológica real es normalizado.
  • Falta de empatía: el psicópata, posee una inusual destreza para percibir el estado de ánimo del otro e, incluso, puede asumir su perspectiva. Carece de capacidad para experimentar la emoción que el otro está sintiendo (déficit en el componente emocional de la empatía). Es capaz de comprender las consecuencias de sus actos pero incapaz de sentir los efectos devastadores de los mismos (insensibilidad a las señales de dolor y sufrimiento de la víctima)
  • Falta de remordimiento por su conducta: reiteración de la violación de los derechos de los otros y distorsiones cognitivas para racionalizar sus actos.

3. La actividad interpersonal: establecimiento de relaciones y poder de control sobre los demás y dirigiendo su conducta a la consecución de sus propios objetivos (relación depredatoria).

4. Estilo de vida: adherencia a un estilo de vida desorganizado.

  • Impulsividad: son sujetos motivados por la gratificación inmediata, lo que explica que no lleven a cabo esfuerzos continuados. Esto los hace vulnerables a embarcarse en actividades ilícitas y tendentes a mostrar un estilo de vida parásito, sin reparar en el coste que supone para el otro.
  • Necesidad de estimulación y tendencia al aburrimiento: son sujetos inconstantes y volubles.
  • Irresponsabilidad: ámbito laboral (absentismo, violación de normas éticas y deontológicas, incumplimiento del contrato…); familiar (negligencia en el ejercicios de su función parental, en la aportación de apoyo financiero…); en el personal (exceso en la ingesta de alcohol, drogas, despreocupación por su seguridad …) y en el social (incumplimiento de acuerdos contractuales, de préstamos bancarios…).
  • Conducta del psicópata criminal: Ser de inicio precoz Versatilidad Alto índice de reincidencia Resistencia al cambio Alta probabilidad de componentes severos en su expresión Su psico biografía está repleta de problemas económicos, accidentes de tráfico, problemas de salud, infracciones legales…

Por todo ello, los rasgos esenciales de la psicopatía (egocentrismo, grandilocuencia, impulsividad, falta general de inhibiciones comportamentales y necesidad de poder y control) constituyen, según Hare, la fórmula perfecta para los actos antisociales y criminales.

La urgencia del psicópata por allegar recursos hace pensar que su estrategia sea de tipo predatoria. Esta constituye una forma de explotación en beneficio propio de la tendencia natral humana a colaborar (altruismo por parentesco y recíproco). Los psicópatas utilizan a los demás y sus recursos para sus fines particulares y egoístas; son depredadores. Por sus características psicobiológicas, son más proclives a utilizar el engaño y la violencia en la persecución de sus objetivos. Pero, ¿Cómo es ese tipo de violencia? ¿Cometen actos violentos sin más? ¿Qué caracteriza el comportamiento criminal del psicópata?

Tal y como se ha evidenciado al estudiar la relación entre la conducta violenta en varones y la delincuencia, existe una elevada incidencia y frecuencia de crímenes violentos y comportamientos agresivos en los individuos con una puntuación alta en el PCL-R (igual o mayor que 30). Sin embargo, un no psicópata tiene más posibilidades de ser encarcelado por asesinato que un psicópata. Es decir, el psicópata tiene más probabilidades de victimizar a los otros sin llegar a matarlos.

Son más agresivos en la cárcel que fuera de ella, para controlar a los demás. Fuera de las cárceles, la violencia es utilizada en forma de amenazas, fuerza física… lo que indica que el tipo de violencia que utilizan es, principalmente, para controlar a los demás. Es decir, la violencia psicopática es principalmente instrumental, premeditada y/o a sangre fría. Se utiliza como medio para obtener un fin. No es un fin en sí misma.

Por el contrario, la violencia reactiva, propia de las conductas asociales, están asociadas con niveles altos de estrés y son la respuesta ante algún tipo de amenaza o provocación, real o percibida, a la que le suelen acompañar manifestaciones de estrés o cólera. Sin embargo, esos elevados niveles de estrés son impropios de los psicópatas.

Otras de las características de la psicopatía criminal es su versatilidad. No posee una carrera delictiva tan especializada (difamaciones, calumnias, fraude, estafas, hurtos, incendios, lesiones, dilapidación de bienes…) (ART- Psicopatía, Violencia y criminalidad)

Ahora bien, teniendo en cuenta todos estos datos ¿Cómo es el comportamiento criminal del psicópata? Sabiendo que se considera que una persona presenta el trastorno psicopático cuando puntúa con 30 o más en la escala de Hare, tenemos:

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Elaboración propia a partir de los datos de Psicopatía, violencia y criminalidad (parte II)
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Elaboración propia a partir de los datos de Psicopatía, violencia y criminalidad (parte II)

Ahora, teniendo en cuenta el tipo de violencia que suelen utilizar, se pueden establecer estas diferencias:

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Elaboración propia a partir de Psicopatía, violencia y criminalidad (parte II)
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Elaboración propia a partir de Psicopatía, violencia y criminalidad (parte II)
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Elaboración propia a partir de los datos de

Es decir, el comportamiento criminal del psicópata se caracteriza por la instrumentalización de sus actos, incluso en el caso de los homicidios. Se ha comprobado que lo psicópatas cometen el doble de homicidios principalmente instrumentales (premeditados y con un objetivo concreto, distinto al propio homicidio), cometen menos homicidios reactivos y pueden demorar la respuesta agresiva cuando el contexto en el que se enmarcan es muy peligroso.

Cuando estos actos se presentan como innecesarios, en el caso de los psicópatas, pueden estar relacionados con el placer sádico que obtienen realizando acciones extremadamente violentas (psicopatía extrema).

Además, en un estudio realizado con una muestra de 125 psicópatas en las cárceles de Canadá, se comprobó que la crueldad en estos individuos suele ser mayor, como lo indicaba el hecho de que utilizasen armas blancas en vez de armas de fuego. Por otro lado, la tortura y las mutilaciones suelen ser frecuentes, mucho más que en los asesinatos/homicidios cometidos por no psicópatas.

Aún con todo, es importante aclarar que (en base a los datos sobre violencia instrumental), los psicópatas suelen utilizar con más frecuencia de la que se cree la manipulación y el engaño como medios para conseguir un fin. La violencia, para ellos, suele ser más bien el último recurso. Es decir, la imagen que se tiene del psicópata en el ideario colectivo está algo alejada, o desvirtuada, por la imagen del psicópata criminal más extremo.

Por ello, es importante matizar que: Ni todos los psicópatas son criminales ni todos los criminales son psicópatas.

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