¿Qué hace que algunas personas desafíen las normas sociales y muestren una conducta alejada de lo «naturalmente humano»?
La psicopatía ha sido catalogada como un trastorno de la personalidad, pero, ¿y si detrás de este trastorno se esconde una explicación adaptativa?
Desde la perspectiva psicobiológica, el comportamiento humano no es casual ni aleatorio. Al igual que en otras especies, nuestras conductas son el resultado de millones de años de evolución, moldeadas por un proceso constante de selección natural que premia las estrategias más efectivas para sobrevivir y reproducirse en entornos cambiantes.
¿Podría entenderse la psicopatía como una variación dentro de las estrategias vitales humanas? Los factores genéticos, epigenéticos y ambientales interactúan para determinar la adaptación de los individuos. En determinadas circunstancias, lo que consideramos una desviación podría explicarse como una estrategia adaptativa alternativa.
Pero ¿Qué se entiende por selección natural y cómo determina nuestro comportamiento?
Las causas últimas de la conducta humana se encuentran en:
- La función biológica (adaptativa): el papel que cumple una característica, conducta o rasgo para aumentar la supervivencia o el éxito reproductivo de un organismo en su entorno específico. Estas adaptaciones no son al azar, sino el resultado de la selección natural, que favorece los rasgos que optimizan la aptitud biológica.
- La evolución del fenotipo conductual: los comportamientos observables de una especie cambian a lo largo del tiempo mediante la interacción de la selección natural, los genes y el entorno.
Estas causas, como se ha mencionado, no son fruto de la casualidad. Están determinadas por un proceso evolutivo que favorece a los individuos mejor adaptados, quienes tienen más probabilidades de transmitir sus características genéticas a la descendencia.
Desde una perspectiva biológica y evolutiva, las especies buscan maximizar su aptitud biológica, asegurando la supervivencia y reproducción. Sin embargo, este objetivo se persigue en un contexto de recursos limitados y condiciones ambientales cambiantes. Por ello, las adaptaciones son compromisos entre las exigencias del entorno y las posibilidades genéticas del individuo.
No obstante, estas adaptaciones no son definitivas, ya que el ambiente no es constante. Cambios en las características ecológicas pueden hacer que una ventaja se transforme en desventaja o quede neutralizada. Por tanto, la selección natural es un mecanismo oportunista, activado por mutaciones genéticas que resultan ventajosas en un contexto dado. Ahora bien, ¿Cómo se relaciona este proceso con el comportamiento humano?
Psicología evolucionista y estrategias reproductivas
La Psicología Evolucionista busca explicar los procesos psicológicos humanos desde la teoría de la evolución. Propone que nuestra mente, al igual que nuestro cuerpo, ha sido moldeada por la selección natural y sexual para resolver problemas adaptativos.
Dentro de esta perspectiva, la «Life History Theory» analiza cómo los organismos asignan recursos (tiempo, energía y esfuerzo) entre crecimiento, supervivencia y reproducción, adaptando sus estrategias según las circunstancias ambientales.
En las primeras etapas de la vida, los recursos se concentran en el crecimiento. Más tarde, se dividen entre la supervivencia y la reproducción, equilibrando el esfuerzo por aparearse y por la crianza. Los seres humanos, por su estrategia reproductiva de tipo K, invierten en pocos descendientes, grandes cerebros con alto coste energético, plasticidad conductual, longevidad y cooperación.
Sin embargo, estas estrategias no son inamovibles y pueden adaptarse a las circunstancias. Ejemplos de ello se observan en especies como los bonobos, que alteran su dinámica social y reproductiva ante la presencia de machos dominantes; los pingüinos, que cambian su comportamiento reproductivo según las condiciones climáticas; o las tortugas marinas, cuya estrategia reproductiva varía según las temperaturas del entorno.
Psicopatía como estrategia vital alternativa
Desde esta perspectiva, surge una hipótesis intrigante: ¿podría la psicopatía ser una variación de la estrategia vital humana?
Los rasgos psicopáticos sugieren una estrategia acelerada respecto a la media de nuestra especie. Estas personas maximizan su tasa de reproducción, priorizando el beneficio inmediato en detrimento del cuidado personal y la cooperación social. Este comportamiento coincide con el Factor 2 de la lista de ítems de Hare, relacionado con la impulsividad y la búsqueda de gratificación instantánea.
Además, su habilidad para explotar a otros, caracterizada por el Factor 1 (falta de empatía y manipulación), podría considerarse adaptativa en entornos donde la explotación y el engaño proporcionan ventajas reproductivas o de acceso a recursos.
Algunos estudios sugieren que los rasgos psicopáticos podrían estar relacionados con una estrategia evolutiva adaptada a entornos inestables o impredecibles. Estrategias que maximizan el éxito reproductivo a corto plazo, sacrificando las ventajas asociadas a relaciones sociales estables y a la cooperación. Por ejemplo, los rasgos psicopáticos han mostrado correlación con conductas de apareamiento a corto plazo y alto número de parejas sexuales, lo que respalda la hipótesis.
Sin embargo, no todos los hallazgos encajan perfectamente con esta interpretación. Un análisis encontró que, si bien la psicopatía se asocia con comportamientos de alto riego y estrategias de apareamiento rápido, no necesariamente comparte otros componentes de las estrategias rápidas, como la reducción de la inversión parental o la falta de planificación a largo plazo. Esto sugiere que la relación entre psicopatía y estrategias vitales rápidas es compleja y podría variar según el contexto ambiental y social.
En cuanto a la sociopatía, esta puede estar aún más influenciada por factores ambientales, como la exposición a entornos caóticos o violentos durante la infancia, lo que refuerza la idea de que el entorno desempeña un papel crucial en la formación de estas estrategias vitales alternativas.
Pero, ¿Cómo pueden producirse estos cambios en los individuos, motivados por el medio?
La historia vital del individuo o población puede verse modificada o modulada por factores ecológicos. Por ejemplo, los «guppys» son unos peces que, ante la presencia de un mayor número de depredadores en su entorno, puede modificar su tiempo de desarrollo y maduración, reduciéndolo, para garantizarse la reproducción. También, en el caso del ser humano, se pudo observar como en el «invierno del hambre» – Hungría – entre 1944 y 1947, la hambruna extrema de la época afectó, no solo a las personas que la vivieron, sino también a las siguiente generaciones.
Estudios han demostrado que los hijos de las mujeres embarazadas durante la hambruna presentaban hipometilación del gen IGF2, es decir, una disminución de las marcas epigenéticas que regulan su expresión. Esta alteración puede influir en el crecimiento fetal y en el metabolismo a largo plazo, aumentando el riesgo de enfermedades metabólicas como diabetes y obesidad. Sin embargo, como contrapartida, esta alteración mejoraba el aprovechamiento nutricional.
Los procesos que pueden explicar estos efectos del ambiente sobre la estrategia reproductiva vital, pueden ser los factores epigenéticos. Éstos se entienden como todas las influencias, externas o internas, que regulan la expresión de los genes. Pueden ser duraderos (mitosis) y determinar que diversos genes se mantengan activos o inactivos.
Algunos de estos factores pueden estar en el origen de la personalidad antisocial, la sociopatía (psicopatía secundaria), lo que no elimina la posibilidad de que exista una psicopatía primaria, que no depende del ambiente.
La variabilidad de las circunstancias que rodean a la adaptación implica que no sea descabellado considerar que, ante la competencia por los recursos a edades tempranas, en circunstancias desfavorables, los individuos desarrollen estrategias vitales alternativas motivadas por la acción de los factores epigenéticos y la expresión de determinados genes relacionados con el comportamiento.
Así, por ejemplo, las alteraciones epigenéticas relacionadas con la Adversidad Vital Temprana (ELA, siglas en inglés), implican que, la constante presencia de estímulos estresantes (como el miedo), pueden activar la amígdala y dar lugar a una serie de modificaciones consistentes en la hipermetilación de algunos genes y la hipometilación de otros. Estos procesos implicarían el aumento de la respuesta fisiológica propia del estrés, que también afectaría al modo de procesar la información por parte del Sistema Nervioso Central.
Si bien esta hipótesis sigue siendo objeto de debate, plantea una perspectiva fascinante: la psicopatía (primaria) y sociopatía (secundaria) como una estrategia adaptativa alternativa, moldeada por factores genéticos, ecológicos y sociales, capaz de abrir nuevos caminos en la forma de entender el comportamiento humano y la desviación del mismo.
Ahora bien, ¿Puede considerarse que en una sociedad, como la humana, en la que la cooperación y la empatía juegan un papel fundamental para garantizar la supervivencia como grupo, individuos incapaces de seguir los patrones de conducta evolutivamente ventajosa, sea una estrategia beneficiosa?. De ser el fruto de una adaptación evolutiva, o una estrategia alternativa, ¿Puede la psicopatía o la sociopatía, en un contexto moderno marcado por el individualismo, ser una adaptación funcional o realmente representan un costo evolutivo en términos de cohesión social y supervivencia a largo plazo? entrada.