Criminología

Mucho más que «True Crime»

Ser gallega y criminóloga es, a veces, habitar una contradicción. Amo mi tierra con una devoción casi telúrica: su gente, su clima, su cultura, la forma en que todo aquí parece tener memoria. Pero la Criminología, mi disciplina, sigue siendo en Galicia una desconocida, un susurro más que una profesión, un concepto envuelto en mitos y en ficción antes que en realidad. Quizá por eso, cuando entré en el I Congreso de Criminología celebrado en nuestra tierra, sentí algo muy parecido a una reconciliación. Como si, por fin, esas dos partes de mí —a miña terra e a miña profesión— dejaran de empujar en direcciones opuestas y encontraran un punto común desde el que mirarse sin extrañeza.

No esperaba encontrarme con tantas miradas diversas, con profesionales y estudiantes que venían de trayectorias tan distintas como inspiradoras.
Este congreso no fue solo un evento: fue la confirmación de que la Criminología también puede tener raíces gallegas, crecer aquí, hacerse visible aquí, respirar aquí. Y eso, para quienes llevamos años tratando de explicar que esta ciencia es mucho más que ficción televisiva, sabe a pequeño triunfo.

Porque el romanticismo y la cultura mediática que rodean a esta profesión la convierten en un bien de consumo sesgado para la mayoría: un concepto conocido y, a la vez, profundamente deformado. Su virtud es su debilidad. Toda la literatura, el mito y el relato que la adornan la hacen vulnerable al desconocimiento. Y eso, en el Congreso, quedó claro.

¿Qué no es la Criminología?

La Criminología no son solo asesinos en serie, delitos de sangre ni “true crime”.
No es un psicópata en las sombras con un coeficiente intelectual desorbitado y tendencias macabras. Todos hemos visto Mindhunter, todos conocemos a Ted Bundy, a Jeffrey Dahmer, a Ed Gein… Y sí, la Criminología bebe del trabajo de Russell y de aquella primera unidad de perfilación criminal, pero eso es solo una fracción mínima de lo que esta disciplina —esta ciencia— puede y debe aportar como parte de una necesaria génesis de cambio.

Entonces, ¿Qué es?

La Criminología es profundamente social y sociológica. Bebe del comportamiento de las comunidades humanas, de los cambios demográficos, de la fisionomía de las ciudades, de las expectativas, los valores y las aspiraciones que moldean el comportamiento humano y que, en determinadas circunstancias, pueden derivar en la infracción de normas sociales y legales.

Se preocupa por los factores que rodean al individuo: sus motivaciones, sus circunstancias, sus contextos. Por las variables y las causas. Por comprender desde la objetividad quiénes somos como individuos insertados en un entorno siempre cambiante.

Es una disciplina que mira hacia el futuro conociendo el pasado. Que previene lo que no debería ocurrir. Que entiende y empatiza sin justificar. Que instruye para proteger y favorecer a todos en un contexto social que no deja de transformarse.

Se nutre del método, de la ciencia, de lo empírico. Estudia el comportamiento concreto de la criminalidad desde todas las perspectivas posibles. Los datos la alimentan, la orientan y permiten ampliar el entendimiento del fenómeno criminal —o, más propiamente, del ser humano en su potencial de dañar—.

La Criminología es también reparación del daño: respuesta, acompañamiento y búsqueda de cicatrización. Es el intento de que la justicia sea humana para las personas y desde las personas, tanto para las víctimas como para quienes han cometido el daño.

Es legal, legislativa y normativa. Comprende los sistemas de control del Estado, los derechos humanos, los límites que enmarcan la convivencia y las reglas que sostienen a comunidades enteras. Abraza el cambio, se adapta a él y trata de anticipar las nuevas formas en las que podemos ser verdugos o víctimas. En definitiva, vulnerables.

Estudia, reflexiona, teoriza. Y sí, también analiza pruebas, restos, ADN, indicios, principios de transferencia, huellas psicológicas… pero esa es solo una parte, pequeña aunque nada insignificante, de todo lo que la disciplina abarca.

En suma, y sin ánimo de aburrir a nadie, la Criminología comprende todo el fenómeno criminal: no solo la comisión de un delito ni solo los delitos de sangre.
Empieza en lo social, en los factores que predisponen la conducta criminal antes de que exista.
Atraviesa al individuo antes, durante y después del hecho, desde las causas deducibles hasta los actos postdelictuales.
Y continúa: se preocupa por la víctima antes, durante y después del daño.
¿Qué hace que unas personas sean más vulnerables que otras?
¿Cómo prevenir esa vulnerabilidad?

Pasa también por la justicia, por la reparación del daño de la forma más humana posible, siempre desde la perspectiva de la reparación y por la reinserción. Finalmente, se nutre de los datos que todo ello genera para conocer, explicar y evitar.

La Criminología como ciencia aporta desde múltiples ámbitos y perspectivas. Evoluciona al ritmo de lo social. Es más que el monstruo y sus formas.
Y, tristemente, sigue siendo una gran desconocida. Especialmente en Galicia. Una de las pocas cosas —por no decir la única— que no me gusta da miña terra.

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